Capítulo 1. Las llamas de
Vergensis
¿Qué somos?, ¿de dónde venimos?,
¿qué debemos hacer?
Estas son preguntas que se hace
un humano de la Tierra, pero, ¿se las puede hacer otro ser que no es humano?...
Claro que sí. Los humanos no son la única raza inteligente, racional y
constructiva de este mundo, tan grande que ni siquiera nosotros conocemos.
Desde hace muchos años hemos existido, nos hemos mezclado con esos que dicen
ser los “únicos y dominantes”, pero ante nosotros no son más que polvo, y como
se dice, al polvo volverán.
Y os preguntareis quien soy yo
para decir esto. Me llaman de muchas formas, pero mi padre y mi madre,
fallecidos hace mucho me pusieron el nombre de Sky Resh , el príncipe de Vergensis, actual rey y emperador de Akalian, mi reino y a la vez, mi planeta.
Tantos títulos, tantos esfuerzos, para nada… solo una carta de regencia que le
da a uno la potestad de los cuatro reinos elementales y le deja con la carga de
controlar a los otros tres reyes. Rellina de Baramos, Kinarah de la Capital
Arbolada y Farin de Aeriontos. Y
por último, yo, el rey de Vergensis.
Juntos hemos conseguido mantener la paz en este pequeño planeta, que es
idéntico al vuestro. Si no fuera por una pequeña diferencia que nos hace
mejores y más efectivos, la piedra de Gea, un poder inmaterial ubicado en el
centro de nuestro planeta que nos dota con las maravillosas fuerzas de los
elementos.
Mientras que observaba vuestras
guerras, sentía en mi reino distensiones sin resolver y vacios de poder que
llevaban a verdaderas guerras medievales entre ejércitos a lomos de diferentes
criaturas y armados con el acero más fuerte, resucitaban gracias a este poder
que envuelve el mundo. Y en vuestro mundo, inferior y lleno de suciedad,
corrupción y maldad, los valientes hombres y mujeres que morían no volvían
nunca. Vuestras máquinas de metal, las letales bombas y toda vuestra tecnología
acabaron con vosotros. Pero no fuisteis vosotros los que os destruisteis, sino
nosotros, que desde nuestros consejos tomamos la decisión, como si de dioses se
tratara, de destruir el planeta Tierra y volver a montarlo, para luego tomarlo
y crear una utopía de la cual no todos estaban de acuerdo.
Por eso me he visto casi obligado
a contaros a vosotros, los humanos supervivientes de aquella Purga, la historia que conllevó todas estas decisiones. Más
o menos se podía decir que de vuestro planeta al nuestro no hay distancia
posible, se superponen, solo que vosotros no podéis vernos a nosotros y
nosotros si a vosotros, debido a la construcción de la maravillosa Cúpula de Tras-generación, la cual nos
permite veros en todo momento. Momentos de tensión y de paz, de guerras y de
transiciones… solo que las decisiones del consejo se empezaron a tomar en lo
que vosotros llamasteis La Segunda Guerra
Mundial. Cansados ya de ver tantos destrozos en un mundo productivo a la
par que decadente, y tras siglos de guerras, sean por lo que sean, no pudimos
aguantar más y mandamos a vuestro mundo lo que vuestros cristianos llamaron Apocalipsis, solo que nosotros lo
conocemos como Las Llamas de Vergensis,
al ser yo el que tuvo que mandar aquel meteorito sobre vuestro inmundo planeta.
Solo que quizás esté aventajando
todo, así que empezaré desde el principio de la historia, y, además lo
escribiré de una forma que podías entenderlo, o como vosotros lo llamáis, un
relato escrito con tinta y papel.
Todo empezó en un aciago día de
invierno, el cual es más diferente en cada reino. Me habían convocado para una
reunión extraordinaria a altas horas de la noche. Los lideres elementales
estábamos allí, exceptuando a Farín, sentados en nuestras grandes sillas
decoradas con nuestros blasones. Yo no dejaba de mirar el plano que el maestre
Gineos nos mostraba.
-Esto era antes una región
japonesa llamada Hirosyma, pero ya no existe, han llegado al límite de crear
armas tan destructivas como esta- su tono meticuloso muchas veces me ponía de
los nervios. Sin duda era el mejor maestre del reino, que daba consejos hasta
al mismísimo rey Teodorus, pero no era razón para dirigir todas nuestras
operaciones.
-Yo voto por que los exterminemos
ya, ¿Cuánto creéis que tardaran en llegar aquí e intentar conquistar nuestro
mundo?- la impetuosa Rellina siempre había sido partidaria de acabar con los
humanos y como Ejecutor de los Pierrots estaba de acuerdo.- su potencial es cada
vez mayor y no tardara en destruirnos a nosotros también si no les paramos los
pies ya-
-Es una situación complicada
Rellina, acabar con una especia razonable y pensante así por así nos
convertiría en monstruos. Además, las dos especies provienen del gran Martt, no
podemos acabar con nuestros hermanos.- el tono de Kinarah era muy diferente al
de los demás señores. La más joven, la más inexperta, la más amable... pero en
la guerra no se podía ganar así, había que ver la sangre para saber lo que era
reinar, y ella la única que había visto era la de Ingrid y Gerast , sus padres y señores de la Naturaleza.
La situación no solo se
complicaba en la Tierra, sino en Vergensis. Los cuatro reinos estaban cada vez
mas aletargados y cada uno quería acabar con su vecino. Las amistades de
tiempos pasados se iban perdiendo y solo se llevaba la codicia y el mal. En
cierto modo no somos tan distintos nosotros y vosotros. Decidí que el Imperio
del Fuego se mantuviera al margen de todo conflicto y consentía los ataques del
pueblo de Farín , el señor del Aire que no estaba presente debido a su
enemistad con todos los demás lideres. Mi posición seguía siendo la misma que
seguía mi padre Reynaudis Resh : el continuo comercio con Portos , la capital
de nuestro mundo y con el Reino de la Naturaleza, los entrenamientos de
soldados en la antiguas artes de la piromancia y la pirotecnia y el
adiestramiento de Achets, unas criaturas parecidas a los lobos pero de tamaño
duplicado y con la piel en llamas, adorables en todos los sentidos.
-Lord Sky, creo que este asunto
debería tratarse con el rey Teodorus, que aunque no esté aquí es partidario de intentar hablar con los
humanos- dijo Gineos moviendo rápidamente sus dedos , finos y largos como los
de una rata.
-Sinceramente yo tengo sueño y mañana
tengo maniobras, discutirlo vosotros, yo solo soy el verdugo- los miro y
somnoliento salgo de la sala. Aquellos temas me daban mucho sueño y no me
apetecía lidiar por el poder de unos pocos y el mal de muchos.
Os preguntareis como pasó lo que
pasó, es decir, como se optó por destruir vuestro mundo. Es muy sencillo.
Gineos habló con el rey y este decidió que alguien tenía que ir a ver si de
verdad eran todos los humanos así de malvados. Para ello se iban a hacer el
Campeonato Elemental, donde las decisiones eran más fáciles de tomar. En él se
enfrentarían los cuatro reyes y ante la mirada de los grandes dioses quien
ganara podría tener el honor de convertirse en héroe e ir a la primera misión
de la Tierra.
Aunque ya sabíamos mucho sobre
nuestros vecinos a los cuales intentamos imitar en cultura y arquitectura,
nuestro conocimiento les supero con creces y creamos una forma de vivir sin
guerras sangrientas. La llamamos Yggdrasil como el árbol de la vida que
sostiene todo cuanto se conoce. Un proceso simple hacía que cuando un guerrero
o guerrera fueran abatidos en combate se reincorporara en su tierra de nuevo,
es decir resucitara en su reino. Inventado por Zakerias Kanda este sistema hizo
que cuando los reinos empezaron a tener sus distensiones políticas, económicas
y sociales y se produjera una guerra tan potente como pueden ser la nuestras
los caídos en combate no murieran de ninguna forma. Así que se podría decir que
a un pierrot no se le mata en la batalla sino en la mesa de la comida, es
decir, traicioneramente y con veneno, como a la mujer de nuestro bienhallado
rey.
Pero no por nuestros logros
despreciamos a vuestra raza ya que al igual que vosotros deseamos poder, dinero
y fama, solo que no derramamos sangre para ello. La raza humana ha sido muy prospera
en cuanto al arte, la arquitectura, la música, la cultura e incluso la comida,
pero siempre con un poder por detrás que regule todo ello. En nuestro caso solo
obedecemos al rey que proviene de una larga estirpe de dotados por los cuatro
elementos, la familia Acaeducam.
Por ello era necesario llevar a
cabo esta exploración en vuestro mundo para ver si persistíais o erais
aniquilados como última carta de una baraja que se había quemado con el paso de
los años y acabado con la paciencia de muchos.
El campeonato no se llevo a cabo
mucho mas tarde de lo previsto. Dos días después el gran coliseo de los
Acaeducam estaba abierto y casi toda la población de los cuatro reinos estaba a
allí para ver el acontecimiento que acontecería la nueva era de los pierrots.
El rey presidía el palco principal de la capilla a los dioses junto a su hija
Scarlet , la dotada más poderosa que dominaba el fuego tan bien como yo. Aún
recuerdo la batalla de Innaris en la que las armas de asedio del reino del aire
fueron arrasadas por torbellinos de fuego dominados por aquella fierecilla que
ningún gañan se atrevía a mirar por miedo a una calcinación instantánea. El
gong del devenir me sacó de mis pensamientos. Iba a empezar nuestro saludo
oficial.
-Hoy es un día especial para
nuestra raza; hoy se decidirá quién es el héroe que vaya a la Tierra para
observar a los humanos y nos diga si es adecuado dejarlos vivir o si las Llamas
de Vergensis a manos de nuestro Ejecutor Sky deben crear otra vez el planeta.
Como rey, Gineos el IV de la casa Acaeducam proclamo que deben dar lo mejor de
sí mismos mis semejantes de los cuatro reinos elementales.- la voz de nuestro
rey siempre sonaba majestuosa y potente ante cualquier evento o problema. Como
su difunto padre y primo mío tenía ese afecto por la estirpe del fuego y de los
Resh, por lo que me miró con alegría y su gesto me decía que tenía que ganar
como fuera.
Los juegos se basaban en un
combate entre los señores y su mejor guerrero. Había dos fases, en la primera s
enfrentarían Kinarah Crisomallis y Farín Agaimon, los señores de la naturaleza
y del aire, sucesivamente. A mí me tocaba luchar contra Rellina D´lais, la
señora del agua y de los mares. Antes de la lucha los dos reyes se ponían
delante el uno del otro y elegían a ese guerrero que les acompañaría en el
combate.
El primer combate dio comienzo en
cuanto nos sentamos para contemplarlo. Kinarah iba deslumbrante con su vestido
el cual crecía a su alrededor, como si estuviera vivo, ondeando su melena,
verde como las copas de los más altos arboles de nuestro planeta y con su hoja
delgada de hierro forjado. En cambio Farín tenía un aspecto más temible; era
conocido por sus grandiosas alas emplumadas a la espalda, la característica más
llamativa de la estirpe del aire, aunque sin utilidad ya que no podían volar,
es decir las tenían de decoración. En ese momento las lucía como si de un
momento a otro pudiera levantar el vuelo. Su armadura de diamante dejaba ver la
dureza con la que podían formar sus equipamientos en el reino de las tormentas,
sin dejar atrás su magnífica espada de real caballero que deslumbraba cual rayo
en las manos de un dios.
Era espectacular volver a
contemplar una lucha entre las personas más poderosas en su elemento, algo que
de vez en cuando se veía en el campo de batalla mientras que te llevabas a un
par de paladines que lo protegían para luego huir con el rabo entre las piernas
y dejar a sus guerreros obtener la victoria o caer ante la impasible fuerza
enemiga.
-Yo, Kinarah Crisomallis llamo a
Lander Sebastian para que me acompañe en la victoria o en la derrota- la señora
de la naturaleza hizo su llamamiento y me sorprendió con su elección. El
muchacho era muy fuerte sin duda, pero no mejor que Fingaian Carvax, el
portador de la vara que el mismísimo rey le concedió por salvarle de un
incendio cuando visitaba los Bosques de Treinter.
-Yo, Farín Agaimon llamo a Gilada
Agaimon Forpock para que me acompañe en la victoria o en la derrota- esta
elección no era tan dudosa. ¿Cómo no iba a elegir a su hija bastarda para
luchar? Lucía las mismas alas que su padre, solo que más oscuras por el
mestizaje con el elemento agua.
El rey dio su aprobación y se
sentó para contemplar la lucha. La pobre Kinarah me daba un poco de pena, su
falta de experiencia podía sopesarle un gran problema a la hora de enfrentarse
a un rival tan aguerrido como era Farín. Y como me lo temía a la primera
barrera de árboles y maleza que levanto fue derrotada. La rapidez que le daban
las alas al impulsarse hizo que padre e hija flanquearan la barrera por los
lados y con sus enormes espadas se llevaran a Kinah y a su aprendiz que estaban
juntos, manteniendo la barrera.
El público gritó eufórico ante la
rapidez de aquella victoria.-Declaro que el vencedor de esta primera ronda es
el señor del reino de las tormentas, Farín de la casa Agaimon-la voz del Gineos
sonaba por encima de todas las del público.
Sinceramente hasta yo quedé
sorprendido de la táctica de Farín. Aunque eso ya no ocupaba mis pensamientos,
sabía que sí derrotaba a Rellina que era lo más posible, me tendría que
enfrentar a Farín y a su hijo legitimo, la combinación más poderosa de los
cuatro reinos. En ese momento me lamenté de no haber querido un hijo, pues este
habría sido mi mejor guerrero ya que la sangre de los Resh se hacía más
poderosa con el paso de las generaciones.
El brillo del mármol que decoraba
el suelo de batalla me deslumbró un poco y cuando salí al campo de batalla
observe como los cuatros reinos me vitoreaban para que hiciera mi mejor táctica
que solo se ha podido contemplar una vez en el asedio directo a Vergensis que
hizo Rellina con Bergamaut hace ya muchos años. Esta era la que me esperaba al
otro lado de la plaza, preparada y vestida con su maginifica túnica vaporosa y
su impresionante baculo de rubí, un espectáculo de luces.
-Sky, recomendaría que no
hicieras “El dragón esmeralda” hoy, el campo de batalla es un poco pequeño y
podrías dañarlo un poco- recomendó el rey antes de que el combate comenzase.
Asentí con la cabeza. No tenía pensado utilizarla, podría llegar a dañar al rey
y no me apetecía que me encerraran después de ganar.
-Yo, Rellina D´lais llamo a
Ynngrid Quaw para que me acompañe en la victoria o en la derrota- me miró
después de hablar con su mirada picara y vivaracha.
-Ummmmm … - tuve que pensar un
momento a quien elegir contra aquellas señoritas que sabía porque iban a ir
juntas a por mí- Yo, Sky Resh, llamo a Achet para me acompañe en la victoria o
en la derrota- la expectación por esa elección se levanto como la espuma.
- Sky, ¿estás seguro de que
quieres escoger a tu montura para esta batalla?- el rey pregunto esto un poco
extrañado y con inseguridad ante lo que estaba tramando.
-Así lo creo y decido pues es mi
más fiel compañero. Y ya que las leyes no lo prohíben haré uso del poder de mi
montura de batalla-
-Entonces que así sea, dadnos un
buen combate- bajó el brazo en gesto de acción. Y la batalla comenzó.
El elemento del agua siempre ha
sido muy fuerte contra el fuego, pero en tiempos pasados se decía que los
señores del fuego más poderosos podían evaporar los ataques acuáticos. Y tal
era mi poder que ya lo había demostrado muchas veces, así que Rellina optaría
por la derivación al hielo. ¿Qué sería lo más sencillo? … freírlos a todos.
Y así fue como en lo que Rellina
y su pupila levantaban sus heladas barreras, el aliento abrasador de Achet
calcinó cualquier intento de detección, dándome punto fijo para atacar como un
meteorito e impactar directamente contra las dos, dejándolas gravemente
confusas y con ello fuera del combate. Las aclamaciones fueron admirables, al igual
que el espectáculo. Ya no se quería ver combates individuales a muerte, ahora
se prefería un ataque relámpago que fuera espectacular y destructivo a la par.
Y así fue como otra vez se volvió a ver un golpe directo que dejó un buen
cráter en el suelo como los de antaño en las Guerras de Ijiantore, cuando mi
padre cabalgaba en Reandor, el gran lobo ígneo de batalla, seguido por su
hermano Hinandris el Terrible montado en su fénix. Pena que estos se
extinguieran aquí en nuestro mundo sino habría intentado domar alguno.
Saliendo de mis pensamientos la
gente aclamaba al Hombre Meteoro Ardiente y lo declaraban como campeón, aunque
todavía no había ganado y no me merecía los honores. El rey se levanto y alzó
los brazos callando a todo el mundo.- Declaro que el vencedor de esta primera
ronda es el señor del reino ardiente Sky Resh, justicia y vengador del imperio-
-Vayamos rápido, tengo mejores
cosas que hacer- la voz fuerte y áspera de Farín provenía de uno de los
túneles. Ahora sí que me sorprendió ya que iba con una armadura de obsidiana
blanca, el único material que no se quema además de la tela de ratón de fuego
con la que está hecha la indumentaria del reino del fuego.
-Como quieras Farín, resolvamos
esto tu y yo ahora- mi tono desafiante levanto euforia por todas las gradas que
estaban ansiosas por ver sangre y dolor.-Ven y demuéstrame que serías mejor
justicia que yo y que acabarías con la raza humana con solo mirarlos con tus
ojos de búho…-
Esto encolerizó a Farín, el cual
se lanzó de cabeza a por mí con su gran lanza cargada de energía eléctrica.
Ginneos no dijo nada porque le apetecía ver cuál de sus dos ojitos derechos era
mejor. Y no tardaría en verlo, pues la furia de Farín hacía que este dejara
muchos huecos y que en muchas de esas ocasiones le desestabilizara y le lanzara
por los aires combinados varios golpes aéreos que hacían que cayera fuertemente
y el tintineo de su armadura contra el pavimento fuera aún mayor.
- Maldito seas Sky…- se levantó
en una de estas y cargó contra mí, dejando un hueco en el costado izquierdo, el
cual golpeé dejando al señor tormentoso cara-búho casi fuera de combate. Pero
justo cuando iba a dar el golpe de gracia una poderosa fuerza me empujo contra
el suelo. Cuando recupere un poco la compostura todo el mundo se había callado
y miraban al bastardo de Farín que emitía un extraño brillo oscuro y enarbolaba
una cadena demoniaca.
-Pero… ¿cómo has hecho eso
muchacho? … te has condenado a ti mismo- me levanté, pero el chico empezó a
hablar.- No creo que debamos dejar que este traidor vaya al mundo de los
humanos… ¡se han vuelto demasiado blandos, nuestros grandes señores ahora son
compasivos con los que antaño acabaron expulsándonos a este desolado planeta!-
sonaba enloquecido y el aura que le rodeaba le absorbía más y más-… Ella nos
dio el poder, aprovechémoslo, hermanos, conquistemos nuestras tierras, nosotros
también tendremos una reconquista… pero lo nuestro no será cantado, porque solo
quedaremos nosotros uajajajajaja- acabó de hablar y nadie dijo nada.
-Está loco y ha quebrantado una
de las mayores leyes de nuestro regio imperio, prendedlo…-la orden del Ginneos
fue contundente y de los túneles empezaron a salir soldados de la guardia
personal del rey.
-¿Creé de verdad que va a poder
pararme los pies tan fácilmente?... Ella me ha concedido este poder…no sois
rivales- y dicho esto arrasó a todos los presentes , dejando impactado a todo
el mundo- tú serás el primero en morir- me señaló y casi no me dio tiempo a
levantarme.
-¡¡¡Sky!!!- una espada pasó por
delante de mi cara parando el desenfreno lacerante de la cadena de Teoris, el
bastardo de Farín. Le observaba desde el suelo. Sus majestuosas alas se habían
tornado oscuras y se caían poco a poco.- Lo siento muchacho….- me dio pena lo
que hice, pero era por el bien de toda la gente que allí estaba. Crucé mis
manos y las dirigí hacia su cuerpo. Surgió un pequeño rayo de energía que
atravesó su Salamandra, un órgano especial ligado a nuestro corazón. Ese era el
único medio de matar a un pierrot. Cayó fulminado y la calma lleno el cuerpo de
más de uno.
Después no me acuerdo de más…
No hay comentarios:
Publicar un comentario