martes, 2 de octubre de 2012

Capitulo 1 del primer libro


Capítulo 1. Las llamas de Vergensis


¿Qué somos?, ¿de dónde venimos?, ¿qué debemos hacer?
Estas son preguntas que se hace un humano de la Tierra, pero, ¿se las puede hacer otro ser que no es humano?... Claro que sí. Los humanos no son la única raza inteligente, racional y constructiva de este mundo, tan grande que ni siquiera nosotros conocemos. Desde hace muchos años hemos existido, nos hemos mezclado con esos que dicen ser los “únicos y dominantes”, pero ante nosotros no son más que polvo, y como se dice, al polvo volverán.
Y os preguntareis quien soy yo para decir esto. Me llaman de muchas formas, pero mi padre y mi madre, fallecidos hace mucho me pusieron el nombre de Sky Resh , el príncipe de Vergensis, actual rey y emperador de Akalian, mi reino y a la vez, mi planeta. Tantos títulos, tantos esfuerzos, para nada… solo una carta de regencia que le da a uno la potestad de los cuatro reinos elementales y le deja con la carga de controlar a los otros tres reyes. Rellina de Baramos, Kinarah de la Capital Arbolada y Farin de Aeriontos. Y por último, yo, el rey de Vergensis. Juntos hemos conseguido mantener la paz en este pequeño planeta, que es idéntico al vuestro. Si no fuera por una pequeña diferencia que nos hace mejores y más efectivos, la piedra de Gea, un poder inmaterial ubicado en el centro de nuestro planeta que nos dota con las maravillosas fuerzas de los elementos.
Mientras que observaba vuestras guerras, sentía en mi reino distensiones sin resolver y vacios de poder que llevaban a verdaderas guerras medievales entre ejércitos a lomos de diferentes criaturas y armados con el acero más fuerte, resucitaban gracias a este poder que envuelve el mundo. Y en vuestro mundo, inferior y lleno de suciedad, corrupción y maldad, los valientes hombres y mujeres que morían no volvían nunca. Vuestras máquinas de metal, las letales bombas y toda vuestra tecnología acabaron con vosotros. Pero no fuisteis vosotros los que os destruisteis, sino nosotros, que desde nuestros consejos tomamos la decisión, como si de dioses se tratara, de destruir el planeta Tierra y volver a montarlo, para luego tomarlo y crear una utopía de la cual no todos estaban de acuerdo.
Por eso me he visto casi obligado a contaros a vosotros, los humanos supervivientes de aquella Purga, la historia que conllevó todas estas decisiones. Más o menos se podía decir que de vuestro planeta al nuestro no hay distancia posible, se superponen, solo que vosotros no podéis vernos a nosotros y nosotros si a vosotros, debido a la construcción de la maravillosa Cúpula de Tras-generación, la cual nos permite veros en todo momento. Momentos de tensión y de paz, de guerras y de transiciones… solo que las decisiones del consejo se empezaron a tomar en lo que vosotros llamasteis La Segunda Guerra Mundial. Cansados ya de ver tantos destrozos en un mundo productivo a la par que decadente, y tras siglos de guerras, sean por lo que sean, no pudimos aguantar más y mandamos a vuestro mundo lo que vuestros cristianos llamaron Apocalipsis, solo que nosotros lo conocemos como Las Llamas de Vergensis, al ser yo el que tuvo que mandar aquel meteorito sobre vuestro inmundo planeta.
Solo que quizás esté aventajando todo, así que empezaré desde el principio de la historia, y, además lo escribiré de una forma que podías entenderlo, o como vosotros lo llamáis, un relato escrito con tinta y papel.
Todo empezó en un aciago día de invierno, el cual es más diferente en cada reino. Me habían convocado para una reunión extraordinaria a altas horas de la noche. Los lideres elementales estábamos allí, exceptuando a Farín, sentados en nuestras grandes sillas decoradas con nuestros blasones. Yo no dejaba de mirar el plano que el maestre Gineos nos mostraba.
-Esto era antes una región japonesa llamada Hirosyma, pero ya no existe, han llegado al límite de crear armas tan destructivas como esta- su tono meticuloso muchas veces me ponía de los nervios. Sin duda era el mejor maestre del reino, que daba consejos hasta al mismísimo rey Teodorus, pero no era razón para dirigir todas nuestras operaciones.
-Yo voto por que los exterminemos ya, ¿Cuánto creéis que tardaran en llegar aquí e intentar conquistar nuestro mundo?- la impetuosa Rellina siempre había sido partidaria de acabar con los humanos y como Ejecutor de los Pierrots estaba de acuerdo.- su potencial es cada vez mayor y no tardara en destruirnos a nosotros también si no les paramos los pies ya-
-Es una situación complicada Rellina, acabar con una especia razonable y pensante así por así nos convertiría en monstruos. Además, las dos especies provienen del gran Martt, no podemos acabar con nuestros hermanos.- el tono de Kinarah era muy diferente al de los demás señores. La más joven, la más inexperta, la más amable... pero en la guerra no se podía ganar así, había que ver la sangre para saber lo que era reinar, y ella la única que había visto era la de Ingrid y Gerast ,  sus padres y señores de la Naturaleza.
La situación no solo se complicaba en la Tierra, sino en Vergensis. Los cuatro reinos estaban cada vez mas aletargados y cada uno quería acabar con su vecino. Las amistades de tiempos pasados se iban perdiendo y solo se llevaba la codicia y el mal. En cierto modo no somos tan distintos nosotros y vosotros. Decidí que el Imperio del Fuego se mantuviera al margen de todo conflicto y consentía los ataques del pueblo de Farín , el señor del Aire que no estaba presente debido a su enemistad con todos los demás lideres. Mi posición seguía siendo la misma que seguía mi padre Reynaudis Resh : el continuo comercio con Portos , la capital de nuestro mundo y con el Reino de la Naturaleza, los entrenamientos de soldados en la antiguas artes de la piromancia y la pirotecnia y el adiestramiento de Achets, unas criaturas parecidas a los lobos pero de tamaño duplicado y con la piel en llamas, adorables en todos los sentidos.
-Lord Sky, creo que este asunto debería tratarse con el rey Teodorus, que aunque no esté aquí  es partidario de intentar hablar con los humanos- dijo Gineos moviendo rápidamente sus dedos , finos y largos como los de una rata.
-Sinceramente yo tengo sueño y mañana tengo maniobras, discutirlo vosotros, yo solo soy el verdugo- los miro y somnoliento salgo de la sala. Aquellos temas me daban mucho sueño y no me apetecía lidiar por el poder de unos pocos y el mal de muchos.
Os preguntareis como pasó lo que pasó, es decir, como se optó por destruir vuestro mundo. Es muy sencillo. Gineos habló con el rey y este decidió que alguien tenía que ir a ver si de verdad eran todos los humanos así de malvados. Para ello se iban a hacer el Campeonato Elemental, donde las decisiones eran más fáciles de tomar. En él se enfrentarían los cuatro reyes y ante la mirada de los grandes dioses quien ganara podría tener el honor de convertirse en héroe e ir a la primera misión de la Tierra.
Aunque ya sabíamos mucho sobre nuestros vecinos a los cuales intentamos imitar en cultura y arquitectura, nuestro conocimiento les supero con creces y creamos una forma de vivir sin guerras sangrientas. La llamamos Yggdrasil como el árbol de la vida que sostiene todo cuanto se conoce. Un proceso simple hacía que cuando un guerrero o guerrera fueran abatidos en combate se reincorporara en su tierra de nuevo, es decir resucitara en su reino. Inventado por Zakerias Kanda este sistema hizo que cuando los reinos empezaron a tener sus distensiones políticas, económicas y sociales y se produjera una guerra tan potente como pueden ser la nuestras los caídos en combate no murieran de ninguna forma. Así que se podría decir que a un pierrot no se le mata en la batalla sino en la mesa de la comida, es decir, traicioneramente y con veneno, como a la mujer de nuestro bienhallado rey.
Pero no por nuestros logros despreciamos a vuestra raza ya que al igual que vosotros deseamos poder, dinero y fama, solo que no derramamos sangre para ello. La raza humana ha sido muy prospera en cuanto al arte, la arquitectura, la música, la cultura e incluso la comida, pero siempre con un poder por detrás que regule todo ello. En nuestro caso solo obedecemos al rey que proviene de una larga estirpe de dotados por los cuatro elementos, la familia Acaeducam.
Por ello era necesario llevar a cabo esta exploración en vuestro mundo para ver si persistíais o erais aniquilados como última carta de una baraja que se había quemado con el paso de los años y acabado con la paciencia de muchos.
El campeonato no se llevo a cabo mucho mas tarde de lo previsto. Dos días después el gran coliseo de los Acaeducam estaba abierto y casi toda la población de los cuatro reinos estaba a allí para ver el acontecimiento que acontecería la nueva era de los pierrots. El rey presidía el palco principal de la capilla a los dioses junto a su hija Scarlet , la dotada más poderosa que dominaba el fuego tan bien como yo. Aún recuerdo la batalla de Innaris en la que las armas de asedio del reino del aire fueron arrasadas por torbellinos de fuego dominados por aquella fierecilla que ningún gañan se atrevía a mirar por miedo a una calcinación instantánea. El gong del devenir me sacó de mis pensamientos. Iba a empezar nuestro saludo oficial.
-Hoy es un día especial para nuestra raza; hoy se decidirá quién es el héroe que vaya a la Tierra para observar a los humanos y nos diga si es adecuado dejarlos vivir o si las Llamas de Vergensis a manos de nuestro Ejecutor Sky deben crear otra vez el planeta. Como rey, Gineos el IV de la casa Acaeducam proclamo que deben dar lo mejor de sí mismos mis semejantes de los cuatro reinos elementales.- la voz de nuestro rey siempre sonaba majestuosa y potente ante cualquier evento o problema. Como su difunto padre y primo mío tenía ese afecto por la estirpe del fuego y de los Resh, por lo que me miró con alegría y su gesto me decía que tenía que ganar como fuera.
Los juegos se basaban en un combate entre los señores y su mejor guerrero. Había dos fases, en la primera s enfrentarían Kinarah Crisomallis y Farín Agaimon, los señores de la naturaleza y del aire, sucesivamente. A mí me tocaba luchar contra Rellina D´lais, la señora del agua y de los mares. Antes de la lucha los dos reyes se ponían delante el uno del otro y elegían a ese guerrero que les acompañaría en el combate.
El primer combate dio comienzo en cuanto nos sentamos para contemplarlo. Kinarah iba deslumbrante con su vestido el cual crecía a su alrededor, como si estuviera vivo, ondeando su melena, verde como las copas de los más altos arboles de nuestro planeta y con su hoja delgada de hierro forjado. En cambio Farín tenía un aspecto más temible; era conocido por sus grandiosas alas emplumadas a la espalda, la característica más llamativa de la estirpe del aire, aunque sin utilidad ya que no podían volar, es decir las tenían de decoración. En ese momento las lucía como si de un momento a otro pudiera levantar el vuelo. Su armadura de diamante dejaba ver la dureza con la que podían formar sus equipamientos en el reino de las tormentas, sin dejar atrás su magnífica espada de real caballero que deslumbraba cual rayo en las manos de un dios.
Era espectacular volver a contemplar una lucha entre las personas más poderosas en su elemento, algo que de vez en cuando se veía en el campo de batalla mientras que te llevabas a un par de paladines que lo protegían para luego huir con el rabo entre las piernas y dejar a sus guerreros obtener la victoria o caer ante la impasible fuerza enemiga.
-Yo, Kinarah Crisomallis llamo a Lander Sebastian para que me acompañe en la victoria o en la derrota- la señora de la naturaleza hizo su llamamiento y me sorprendió con su elección. El muchacho era muy fuerte sin duda, pero no mejor que Fingaian Carvax, el portador de la vara que el mismísimo rey le concedió por salvarle de un incendio cuando visitaba los Bosques de Treinter.
-Yo, Farín Agaimon llamo a Gilada Agaimon Forpock para que me acompañe en la victoria o en la derrota- esta elección no era tan dudosa. ¿Cómo no iba a elegir a su hija bastarda para luchar? Lucía las mismas alas que su padre, solo que más oscuras por el mestizaje con el elemento agua.
El rey dio su aprobación y se sentó para contemplar la lucha. La pobre Kinarah me daba un poco de pena, su falta de experiencia podía sopesarle un gran problema a la hora de enfrentarse a un rival tan aguerrido como era Farín. Y como me lo temía a la primera barrera de árboles y maleza que levanto fue derrotada. La rapidez que le daban las alas al impulsarse hizo que padre e hija flanquearan la barrera por los lados y con sus enormes espadas se llevaran a Kinah y a su aprendiz que estaban juntos, manteniendo la barrera.
El público gritó eufórico ante la rapidez de aquella victoria.-Declaro que el vencedor de esta primera ronda es el señor del reino de las tormentas, Farín de la casa Agaimon-la voz del Gineos sonaba por encima de todas las del público.
Sinceramente hasta yo quedé sorprendido de la táctica de Farín. Aunque eso ya no ocupaba mis pensamientos, sabía que sí derrotaba a Rellina que era lo más posible, me tendría que enfrentar a Farín y a su hijo legitimo, la combinación más poderosa de los cuatro reinos. En ese momento me lamenté de no haber querido un hijo, pues este habría sido mi mejor guerrero ya que la sangre de los Resh se hacía más poderosa con el paso de las generaciones.
El brillo del mármol que decoraba el suelo de batalla me deslumbró un poco y cuando salí al campo de batalla observe como los cuatros reinos me vitoreaban para que hiciera mi mejor táctica que solo se ha podido contemplar una vez en el asedio directo a Vergensis que hizo Rellina con Bergamaut hace ya muchos años. Esta era la que me esperaba al otro lado de la plaza, preparada y vestida con su maginifica túnica vaporosa y su impresionante baculo de rubí, un espectáculo de luces.
-Sky, recomendaría que no hicieras “El dragón esmeralda” hoy, el campo de batalla es un poco pequeño y podrías dañarlo un poco- recomendó el rey antes de que el combate comenzase. Asentí con la cabeza. No tenía pensado utilizarla, podría llegar a dañar al rey y no me apetecía que me encerraran después de ganar.
-Yo, Rellina D´lais llamo a Ynngrid Quaw para que me acompañe en la victoria o en la derrota- me miró después de hablar con su mirada picara y vivaracha.
-Ummmmm … - tuve que pensar un momento a quien elegir contra aquellas señoritas que sabía porque iban a ir juntas a por mí- Yo, Sky Resh, llamo a Achet para me acompañe en la victoria o en la derrota- la expectación por esa elección se levanto como la espuma.
- Sky, ¿estás seguro de que quieres escoger a tu montura para esta batalla?- el rey pregunto esto un poco extrañado y con inseguridad ante lo que estaba tramando.
-Así lo creo y decido pues es mi más fiel compañero. Y ya que las leyes no lo prohíben haré uso del poder de mi montura de batalla-
-Entonces que así sea, dadnos un buen combate- bajó el brazo en gesto de acción. Y la batalla comenzó.
El elemento del agua siempre ha sido muy fuerte contra el fuego, pero en tiempos pasados se decía que los señores del fuego más poderosos podían evaporar los ataques acuáticos. Y tal era mi poder que ya lo había demostrado muchas veces, así que Rellina optaría por la derivación al hielo. ¿Qué sería lo más sencillo? … freírlos a todos.
Y así fue como en lo que Rellina y su pupila levantaban sus heladas barreras, el aliento abrasador de Achet calcinó cualquier intento de detección, dándome punto fijo para atacar como un meteorito e impactar directamente contra las dos, dejándolas gravemente confusas y con ello fuera del combate. Las aclamaciones fueron admirables, al igual que el espectáculo. Ya no se quería ver combates individuales a muerte, ahora se prefería un ataque relámpago que fuera espectacular y destructivo a la par. Y así fue como otra vez se volvió a ver un golpe directo que dejó un buen cráter en el suelo como los de antaño en las Guerras de Ijiantore, cuando mi padre cabalgaba en Reandor, el gran lobo ígneo de batalla, seguido por su hermano Hinandris el Terrible montado en su fénix. Pena que estos se extinguieran aquí en nuestro mundo sino habría intentado domar alguno.
Saliendo de mis pensamientos la gente aclamaba al Hombre Meteoro Ardiente y lo declaraban como campeón, aunque todavía no había ganado y no me merecía los honores. El rey se levanto y alzó los brazos callando a todo el mundo.- Declaro que el vencedor de esta primera ronda es el señor del reino ardiente Sky Resh, justicia y vengador del imperio-
-Vayamos rápido, tengo mejores cosas que hacer- la voz fuerte y áspera de Farín provenía de uno de los túneles. Ahora sí que me sorprendió ya que iba con una armadura de obsidiana blanca, el único material que no se quema además de la tela de ratón de fuego con la que está hecha la indumentaria del reino del fuego.
-Como quieras Farín, resolvamos esto tu y yo ahora- mi tono desafiante levanto euforia por todas las gradas que estaban ansiosas por ver sangre y dolor.-Ven y demuéstrame que serías mejor justicia que yo y que acabarías con la raza humana con solo mirarlos con tus ojos de búho…-
Esto encolerizó a Farín, el cual se lanzó de cabeza a por mí con su gran lanza cargada de energía eléctrica. Ginneos no dijo nada porque le apetecía ver cuál de sus dos ojitos derechos era mejor. Y no tardaría en verlo, pues la furia de Farín hacía que este dejara muchos huecos y que en muchas de esas ocasiones le desestabilizara y le lanzara por los aires combinados varios golpes aéreos que hacían que cayera fuertemente y el tintineo de su armadura contra el pavimento fuera aún mayor.
- Maldito seas Sky…- se levantó en una de estas y cargó contra mí, dejando un hueco en el costado izquierdo, el cual golpeé dejando al señor tormentoso cara-búho casi fuera de combate. Pero justo cuando iba a dar el golpe de gracia una poderosa fuerza me empujo contra el suelo. Cuando recupere un poco la compostura todo el mundo se había callado y miraban al bastardo de Farín que emitía un extraño brillo oscuro y enarbolaba una cadena demoniaca.
-Pero… ¿cómo has hecho eso muchacho? … te has condenado a ti mismo- me levanté, pero el chico empezó a hablar.- No creo que debamos dejar que este traidor vaya al mundo de los humanos… ¡se han vuelto demasiado blandos, nuestros grandes señores ahora son compasivos con los que antaño acabaron expulsándonos a este desolado planeta!- sonaba enloquecido y el aura que le rodeaba le absorbía más y más-… Ella nos dio el poder, aprovechémoslo, hermanos, conquistemos nuestras tierras, nosotros también tendremos una reconquista… pero lo nuestro no será cantado, porque solo quedaremos nosotros uajajajajaja- acabó de hablar y nadie dijo nada.
-Está loco y ha quebrantado una de las mayores leyes de nuestro regio imperio, prendedlo…-la orden del Ginneos fue contundente y de los túneles empezaron a salir soldados de la guardia personal del rey.
-¿Creé de verdad que va a poder pararme los pies tan fácilmente?... Ella me ha concedido este poder…no sois rivales- y dicho esto arrasó a todos los presentes , dejando impactado a todo el mundo- tú serás el primero en morir- me señaló y casi no me dio tiempo a levantarme.
-¡¡¡Sky!!!- una espada pasó por delante de mi cara parando el desenfreno lacerante de la cadena de Teoris, el bastardo de Farín. Le observaba desde el suelo. Sus majestuosas alas se habían tornado oscuras y se caían poco a poco.- Lo siento muchacho….- me dio pena lo que hice, pero era por el bien de toda la gente que allí estaba. Crucé mis manos y las dirigí hacia su cuerpo. Surgió un pequeño rayo de energía que atravesó su Salamandra, un órgano especial ligado a nuestro corazón. Ese era el único medio de matar a un pierrot. Cayó fulminado y la calma lleno el cuerpo de más de uno.
Después no me acuerdo de más…